miércoles, 10 de octubre de 2018

DIEZ SEGUNDOS AL AIRE. ¿Yo, enferma mental?


Mi historia como empleada discriminada y explotada por @CaracolTV.


Hoy es el Día Mundial de la Salud Mental. En Colombia es poca la atención que se le dedica al tema y casi no se conocen estudios completos que muestren el preocupante diagnóstico de un país marcado por la violencia y la cultura de “el más vivo vive del bobo”, establecida por nuestra clase política.

Lanzar hoy mi blog no es un oportunismo, es una esperanza de vida saludable. Sí, soy paciente psiquiátrica y estoy reviviendo de una depresión que me recluyó durante casi 4 años de mi vida, un trastorno inducido por una historia de discriminación, explotación laboral, abuso de poder y corrupción vivida en @NoticiasCaracol.

Una historia que comenzó por estos días hace 20 años cuando la señora Lizeth Arango, Directora de Producción de Noticias Caracol me dijo que me daba trabajo como productora de emisión siempre y cuando entrara en tratamiento psicológico (con su psicoterapeuta) porque mi modo de ser hiperactivo le incomodaba mucho, situación que en la práctica, lejos de reñir con mi ejercicio profesional me ha hecho mejor productora. Ya nos detendremos en detalle porque ese tratamiento me destruyó la vida.

Lo cierto es que acepté el trato, creía que estaba ante una dama, una maestra que quería lo mejor para mi y así fue como conocí la tramoya del noticiero más visto en el país y por supuesto el pequeño mundo de las vedettes del periodismo; en estos 20 años compartí con todos los directores que ha tenido Noticias Caracol y todas y todos los presentadores que por allí han pasado. Con todos compartí sala de redacción, baño, comedor, vestier y claro, la intensidad previa de entrar al aire. 10 segundos en los que pasa de todo.

Pero ese trato también significó, 16 años después, la boleta de entrada al instituto psiquiátrico donde estuve hospitalizada; un requisito para los que vamos a ser medicados, pero la oportunidad para que me enfrentara con la locura y descubriera los matices de la enfermedad mental. Con orgullo lo digo, ya puedo alardear que como Arthur Rimbaud, he pasado ‘una temporada en el infierno’. 

Fue revelador. Me preguntaba todo el tiempo ¿Qué hago aquí? Como es posible que una comunicadora talentosa y un ser humano afable como yo estuviera allí donde Dios es negado todo el tiempo. Y empecé a recordar la estrategia de explotación laboral que la Sra. Arango me impuso. Para resumir en esta publicación, soy la ilegalidad empresarial de CaracolTV, hecha carne y hueso.  Tendremos tiempo para desmenuzar, con pruebas, todo el entramado que hoy esta gran empresa quiere ocultar.

Porque cuando me recuperé y requerí a CaracolTV por todos mis derechos violados ellos alegaron prescripción. Se pasaron los 3 años que nuestra ley da de margen para exigir derechos laborales y entablar denuncias laborales. ¡Pero si estaba muerta en vida!, aun siendo una carga para mis padres jamás tuve fuerzas para determinarme a enfrentar a mis verdugos.  ¿Alguien ha vivido una depresión? La mía estuvo áspera, lavarse los dientes era toda una conquista.

¿Cómo es posible que un medio como el Canal Caracol se escude en la ley para cubrir sus ilegalidades? ¿No es esto corrupción? Yo diría una vergüenza para el sentir del periodismo y para un país quebrado por este tipo de mafias.

Y así volvemos al Día Mundial de la Salud Mental; nuestra ley 1616 de 2013 que protege los derechos de los enfermos mentales, más conocida como la Ley Esperanza no es aplicada, ni respetada, ni suficiente para defender un caso como el mío. Sus vacíos son enormes y aunque es loable que exista gracias a la gestión de Alba Luz Pinilla, representante por el Polo Alternativo, trabajo que hizo en honor a su hermana Esperanza Pinilla, voy a exponer mi caso ante las autoridades nacionales e internacionales para buscar modificar la ley de manera que impacte positivamente en la defensa de los derechos laborales y económicos de los enfermos mentales.

La lucha pública que hoy arranco es solitaria y sin más recursos que la verdad. Estoy convencida de que si denunciara a @AlvaroUribeVel como el autor intelectual de mi explotación y acoso o siquiera lo insinuara, ya tendría el apoyo de casi todos los periodistas influyentes y de sus respectivos medios. Pero no, él no fue. Fue uno de los suyos, de los mismos que creen que hacer un país pacífico es desarmar a las FARC. No, la paz es justicia y yo me declaró en guerra. No más hipocresía señores de @CaracolTV y demás medios.  

Esta causa que hoy hago pública tendrá en este blog su órgano de difusión bajo el título 10 SEGUNDOS AL AIRE, pero permitan reafirmarme como periodista y encontrarán aquí mis análisis sobre otros temas de la vida bajo el título PALABRAS QUE MATAN una publicación de por medio. Mañana lo estrenamos con “Presidente Duque, compartamos un ploncito”. Marihuana, salud mental e identidad colombiana.


2 comentarios:

  1. Interesante. Espero que todo le vaya bien en este nuevo reto.

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  2. Te admiro por tener las agallas y denunciar tanta injusticia junta que hay en ese canal y que Dios te ayude!

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