Mi historia como empleada discriminada y explotada por @CaracolTV.
Hoy es el Día Mundial de la Salud Mental.
En Colombia es poca la atención que se le dedica al tema y casi no se conocen
estudios completos que muestren el preocupante diagnóstico de un país marcado
por la violencia y la cultura de “el más vivo vive del bobo”, establecida por
nuestra clase política.
Lanzar hoy mi blog no es un oportunismo,
es una esperanza de vida saludable. Sí, soy paciente psiquiátrica y estoy
reviviendo de una depresión que me recluyó durante casi 4 años de mi vida, un
trastorno inducido por una historia de discriminación, explotación laboral,
abuso de poder y corrupción vivida en @NoticiasCaracol.
Una historia que comenzó por estos días
hace 20 años cuando la señora Lizeth Arango, Directora de Producción de
Noticias Caracol me dijo que me daba trabajo como productora de emisión siempre
y cuando entrara en tratamiento psicológico (con su psicoterapeuta) porque mi
modo de ser hiperactivo le incomodaba mucho, situación que en la práctica,
lejos de reñir con mi ejercicio profesional me ha hecho mejor productora. Ya
nos detendremos en detalle porque ese tratamiento me destruyó la vida.
Lo cierto es que acepté el trato, creía
que estaba ante una dama, una maestra que quería lo mejor para mi y así fue
como conocí la tramoya del noticiero más visto en el país y por supuesto el
pequeño mundo de las vedettes del periodismo; en estos 20 años compartí con
todos los directores que ha tenido Noticias Caracol y todas y todos los
presentadores que por allí han pasado. Con todos compartí sala de redacción,
baño, comedor, vestier y claro, la intensidad previa de entrar al aire. 10
segundos en los que pasa de todo.
Pero ese trato también significó, 16 años
después, la boleta de entrada al instituto psiquiátrico donde estuve
hospitalizada; un requisito para los que vamos a ser medicados, pero la
oportunidad para que me enfrentara con la locura y descubriera los matices de
la enfermedad mental. Con orgullo lo digo, ya puedo alardear que como Arthur Rimbaud,
he pasado ‘una temporada en el infierno’.
Fue revelador. Me preguntaba todo el
tiempo ¿Qué hago aquí? Como es posible que una comunicadora talentosa y un ser
humano afable como yo estuviera allí donde Dios es negado todo el tiempo. Y
empecé a recordar la estrategia de explotación laboral que la Sra. Arango me
impuso. Para resumir en esta publicación, soy la ilegalidad empresarial de
CaracolTV, hecha carne y hueso. Tendremos
tiempo para desmenuzar, con pruebas, todo el entramado que hoy esta gran
empresa quiere ocultar.
Porque cuando me recuperé y requerí a
CaracolTV por todos mis derechos violados ellos alegaron prescripción. Se
pasaron los 3 años que nuestra ley da de margen para exigir derechos laborales
y entablar denuncias laborales. ¡Pero si estaba muerta en vida!, aun siendo una
carga para mis padres jamás tuve fuerzas para determinarme a enfrentar a mis
verdugos. ¿Alguien ha vivido una
depresión? La mía estuvo áspera, lavarse los dientes era toda una conquista.
¿Cómo es posible que un medio como el
Canal Caracol se escude en la ley para cubrir sus ilegalidades? ¿No es esto
corrupción? Yo diría una vergüenza para el sentir del periodismo y para un país
quebrado por este tipo de mafias.
Y así volvemos al Día Mundial de la
Salud Mental; nuestra ley 1616 de 2013 que protege los derechos de los enfermos
mentales, más conocida como la Ley Esperanza no es aplicada, ni respetada, ni
suficiente para defender un caso como el mío. Sus vacíos son enormes y aunque
es loable que exista gracias a la gestión de Alba Luz Pinilla, representante
por el Polo Alternativo, trabajo que hizo en honor a su hermana Esperanza
Pinilla, voy a exponer mi caso ante las autoridades nacionales e
internacionales para buscar modificar la ley de manera que impacte
positivamente en la defensa de los derechos laborales y económicos de los
enfermos mentales.
La lucha pública que hoy arranco es
solitaria y sin más recursos que la verdad. Estoy convencida de que si denunciara
a @AlvaroUribeVel como el autor intelectual de mi explotación y acoso o
siquiera lo insinuara, ya tendría el apoyo de casi todos los periodistas
influyentes y de sus respectivos medios. Pero no, él no fue. Fue uno de los
suyos, de los mismos que creen que hacer un país pacífico es desarmar a las
FARC. No, la paz es justicia y yo me declaró en guerra. No más hipocresía
señores de @CaracolTV y demás medios.
Esta causa que hoy hago pública tendrá en
este blog su órgano de difusión bajo el título 10 SEGUNDOS AL AIRE, pero
permitan reafirmarme como periodista y encontrarán aquí mis análisis sobre
otros temas de la vida bajo el título PALABRAS QUE MATAN una publicación de por
medio. Mañana lo estrenamos con “Presidente Duque, compartamos un ploncito”.
Marihuana, salud mental e identidad colombiana.
Interesante. Espero que todo le vaya bien en este nuevo reto.
ResponderEliminarTe admiro por tener las agallas y denunciar tanta injusticia junta que hay en ese canal y que Dios te ayude!
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